El viernes 11 de diciembre se celebró el Día Nacional del Tango, en memoria de los nacimientos de Carlos Gardel y Julio De Caro.

El viernes 11 de diciembre se celebró el Día Nacional del Tango, en memoria de los nacimientos de Carlos Gardel y Julio De Caro. Obvio es decir que si existe una danza que identifica a nuestro país, esa es el tango.

Durante el siglo XIX, sirvió para acelerar la integración en el área del Río de la Plata. La historia del tango cuenta que supo acomodarse a innumerables elementos estéticos, como también valores éticos y filosóficos. Gauchos, criollos, inmigrantes europeos, y afro argentinos, participaron en la formación del género.

“Tango” es un término africano, de origen bantú, que los esclavos trajeron a América. En el tango encontramos el candombe negro, la habanera cubana, la milonga, la música popular española, el violín gitano, los violines judíos, la nostalgia italiana, el bandoneón alemán, la impronta parisina, el jazz, la música clásica contemporánea.

Es un proceso cultural complejo que incluye a la pampa, la ciudad y el puerto, y que nos permite acercarnos a la historia sociocultural de la Argentina. Incluye danza, música, canción, narrativa y drama. Para los argentinos, el tango continúa siendo un referente cultural central y una fuente importante de cohesión cultural.

Al solo efecto de difundir cultores importantes del tango en nuestra provincia, voy a aprovechar, con la debida licencia, un listado de directores de orquesta que publicó el doctor Amín Raed en una de sus obras dedicadas a la historia de la denominada “música ciudadana”. Sepan disculpar la larga enumeración, pero seguramente cada uno de estos hombres despertará recuerdos en más de uno. “Roberto Romarión (piano), Carlos Caroprese (violín), Hermes Vieyra (piano), Salvador Catanzaro (bandoneón), Alfredo Carbajal (piano), Romeo Platero (bandoneón), Alberto Igarzábal (piano), Angel Girardi (bandoneón), Santiago Merino (piano), Juan de Dios Espejo (piano), Humberto Grecco (violín), Mauro Alberto Leanez (bandoneón), Juancito Ortiz (bandoneón), Orlando Trípodi (piano), Carlos Washington Molina (bandoneón), José Luis Carbajal (piano), Salvador Tripodi (violín), Pedro Olivieri (bandoneón), de Caucete, destacar a Federico Brisson, que ejecutaba violin, guitarra bandurria y ukelele, y dirigía la rondalla criolla”.

Agrega el doctor Raed “debo describir como eran y se desarrollaban las reuniones bailables. En primer lugar concurrían las familias enteras, y se iniciaba el baile con la orquesta de tangos que actuaba alrededor de 40 minutos. Luego subía al escenario la otra orquesta invitada con otros géneros musicales y otros ritmos, que también actuaban otro periodo igual y así sucesivamente, hasta alrededor de las 3 de la mañana, en que por edicto policial, se terminaba la reunión de cada uno a su casita. No se ofrecía cena, solamente gaseosas, cerveza, vino y vermouth, y a veces sandwich de miga”. Como se ve, puede decirse, parafraseando a Ernest Hemingway sobre París, que, entonces, “San Juan era una fiesta”.

Fuente: Diario de Cuyo


“Tango” es un término africano, de origen bantú, que los esclavos trajeron a América.