El músico uruguayo, bandoneonista y compositor, tenía 79 años y estaba radicado en Estados Unidos. Falleció por coronaviurs

Bandoneonista y compositor, Jaurena fue, en las últimas décadas, uno de los mayores embajadores del tango en el mundo. Impulsor de las nuevas expresiones y búsquedas dentro de un ritmo tradicional, apostó siempre al tango nuevo sin perder de vista las raíces, el origen, y respaldó a las nuevas generaciones con el objetivo de inyectar de sangre fresca a este patrimonio.

Nacido en Montevideo en 1941, Jaurena se empapó de tango desde su niñez. Empezó a estudiar con su padre, Francisco, a los seis años, y para los nueve ya integraba una orquesta infantil de tango. En la adolescencia ya destacaba como bandoneonista y se formaba con Jaurés Lamarque Pons y Guido Santórsola.

Desde los sesenta comenzó su actividad profesional internaconal: con el trío César Zagnoli recorrió la región, pero también tocó en los cabarets montevideanos. Allí, puntualmente en el Embassy, un cabaret de estilo parisino en la Ciudad Vieja, conoció a un jovencísimo Julio Frade, con quien luego grabaría el buen disco Tango desatado, con el argentino Pablo Aslan.

El bandoneonista se radicó en Nueva York en los ochenta y desde allí desarrolló el resto de su carrera, que intercaló entre clases, viajes, espectáculos con orquestas de todo el mundo y proyectos propios. Formó el grupo New York Buenos Aires Connection con Aslan; luego tuvo el New York Tango Trio el Raúl Jaurena Trío y Tango Five. Y hasta tocó en la Casa Blanca con el entonces presidente Bill Clinton, que además es saxofonista.

Espectáculos con Libertad Lamarque, el Polaco Goyeneche, Hugo Del Carril, Charlo, Agustín Irusta o Edmundo Rivero son parte de un curriculum larguísimo que incluye un Grammy Latino (en 2007 por Te amo, tango) y hasta el nombre de Astor Piazzolla, con quien el uruguayo compartió escenario de joven. Esa actuación, en el Festival de Jazz de Montreal, marcaría a fuego su búsqueda artística.

En estos 40 años, Jaurena nunca cortó el vínculo con Uruguay.

“Nos quedan sus grabaciones de técnica depurada y elaborada musicalidad”, expresó la Orquesta Filarmónica de Montevideo, tras conocer la noticia. Queda, también, el ejemplo de una vocación y de una misión clara siempre asociada a trabajar, a tender puentes y a enriquecer la música.

Fuente: TV Show


Era muy buen colega, muy buena persona, un gran maestro y tenía una humildad que no se compara con nadie. Para mí era el mejor del mundo

María de los Ángeles Álvarez de Ron