El bailarín Junior Cervila, un milonguero brasileño que nos representó en los mayores escenarios del mundo, dice que se siente “tan argentino como el que nació en La Boca”

“Un día ví un espectáculo de tango en Brasil y me enamoré del ritmo argentino. Así que vendí la moto y mi computadora, junté tres mil dólares, y vine aprender a bailar la música porteña.

 Era un ignorante total del Tango. Para mí Carlos Gardel era un Julio Iglesias, o un Roberto Carlos, un artista que tal vez estaba vivo (risas) Como venía con ese atraso de información me obsesionó el tema, y me devoraba libros, películas y shows. Era un cliente fijo del único lugar en calle Corrientes que alquilaba películas tangueras en VHS en los noventa.

Al principio tomé clases con Nélida y Nelson y el ballet de Carlos Rivarola, después con Pepito Avellaneda, Juan Carlos Copes y Antonio Todaro. Con Copes trabajé bastante hasta llegar a la película de Carlos Saura de 1997 que se nominó al Oscar.

En el Obelisco bailé con Mora Godoy y la orquesta de Daniel Baremboim, bandoneón de Leopoldo Federico, y en 2010 con Tango Argentino nuevamente para el Bicentenario. Cuando miro a Buenos Aires no puedo creer que haya bailado en el Obelisco, el Luna Park, en el Teatro Colón y las más importantes tablas de Buenos Aires. Me siento muy agradecido de lo que me dio el Tango, una música que me permitió actuar en los mejores escenarios del mundo…

A veces me dicen qué hace un brasileño bailando tango pero yo me siento argentino: viví la mitad de mi vida acá y tengo dos hijos argentinos. Yo elegí ser argentino.

El tango es accesible a cualquier persona, a cualquier edad. No se deben asustar con el tango de los espectáculos porque ése no es el tango de pista, tango de salón. El que puede caminar, puede bailar, es mi máxima

Ha sido un año durísimo para los milongueros, sin bailes ni shows, y de a poco empezarán a abrir en diciembre con mucho por recobrar.

¡Estamos todos deseosos de volver al abrazo!

Fuente: Ser Argentino


A veces me dicen qué hace un brasileño bailando tango pero yo me siento argentino: viví la mitad de mi vida acá y tengo dos hijos argentinos. Yo elegí ser argentino.